QueridoQuique

Autismo y Familia!!! Autismo y Vida!!! Autismo y Esperanza!!!

Este blog está dedicado a todos los niños y niñas, que como mi hijo Quique, hacen que el sol brille cada día con más luz. Besos de papá, mamá y Andrea. Te queremos Quique.

Cuando el autismo llama a tu puerta, sientes que te lo ha robado todo. Después descubres que no es así. Cada pequeño logro de tu hijo te hará sentir tan feliz, cada sonrisa suya, cada beso, cada abrazo, te llenarán tanto... que ya no concebirás tu vida de otra manera y en algún momento sabrás que TODO MERECE LA PENA!!!


viernes, 2 de enero de 2015

Mi accidentado comienzo de año.

No me gusta salir en fechas de tanta jarana como los Carnabales o la Noche Vieja. Así, que este año, estaba muy contenta de celebrar la velada en casa. Pero, supongo, que cada persona tenemos nuestro destino escrito y si te tiene que pasar algo, da igual que salgas, o que te quedes en casa.
En la madrugada de Año Nuevo, me levanté para ir al baño; estaba muy dormida y sufrí una caída en la escalera.
Por la mañana, el dolor que sentía en la parte del coxis era tan intenso, que no podía levantarme de la cama.
No sé que me incapacitaba más, si el dolor, o el puro miedo.
Viendo que tendrían que subir las dos plantas con un camilla y que al cogerme moriría de dolor, le dije a Enrique que me trajera ibuprofeno y una bolsa de agua caliente.
Empecé a maldecir a Dios, dije que ni mi marido, ni mis hijos, ni yo, nos merecíamos este comienzo de año. Comencé a decirle que no volvería más a pisar una iglesia y que cuando pudiera bajar, iba a meter el Belén en una bolsa y tirarlo a la basura.
Después, con el alivio del ibuprofeno y del calor, empecé a rezar. Pedí a Dios que me ayudara y que me perdonara, que yo no quería decirle todo eso.
Poco a poco, primero pude sentarme en la cama. Después, ponerme de pie. Después, comenzar a caminar y al fin, despacito, bajar las escaleras.
Pensé que no era la mejor manera de empezar el año, pero que las hay peores. Sin duda. Así que, siempre dando gracias a Dios.
Mi jefe y mi hija me dijeron que no me preocupara. Que el año no es como empieza, sino como acaba. Me animaron mucho esas palabras. La verdad.
En fin, supongo que en mi caída ha tenido mucho más que ver, el Cava, que Dios.
Pido perdón a mi marido, a mis hijos, a mi madre y a mis hermanas, por haber estropeado la Comida de Año Nuevo.
Todo mi cariño y agradecimiento a mi madre, por enviarnos la comida que había preparado con tanto amor.
Y mi profundo agradecimiento a mi marido y a mis hijos, por todos sus cuidados y todos sus cariños.