QueridoQuique

Autismo y Familia!!! Autismo y Vida!!! Autismo y Esperanza!!!

Este blog está dedicado a todos los niños y niñas, que como mi hijo Quique, hacen que el sol brille cada día con más luz. Besos de papá, mamá y Andrea. Te queremos Quique.

Cuando el autismo llama a tu puerta, sientes que te lo ha robado todo. Después descubres que no es así. Cada pequeño logro de tu hijo te hará sentir tan feliz, cada sonrisa suya, cada beso, cada abrazo, te llenarán tanto... que ya no concebirás tu vida de otra manera y en algún momento sabrás que TODO MERECE LA PENA!!!


martes, 25 de marzo de 2014

Cristina Brossa: "A los 30 meses mi hijo autista aprendió a leer solo"

Lunes, 24 de marzo 2014






http://www.lavanguardia.com/vida/20140324/54403924741/entrevista-cristina-brossa-autismo.html

La llegada de su hijo Alex hace seis años le cambió la vida “dándole la vuelta como a un calcetín”, asegura Cristina Brossa, que sintió como su vida personal, emocional y profesional daba un giro de 360 grados. Sin embargo, esta diseñadora industrial de Barcelona, no dudó en su elección: “he decidido volcarme” en el cuidado de su hijo autista. Ahora trabaja en Didactic Apps, una aplicación para tabletas electrónicas dirigida a niños autistas y escribe un libro sobre el trastorno y profundiza en su estudio.

-¿Cuántos años tiene Alex?

-Alex tiene seis años.

-¿Tiene más hijos?

-Cuando Alex cumplió dos años, le diagnosticaron autismo. Durante estos años, hemos querido ver su evolución. Hay estudios que plantean la posibilidad de que el trastorno  vuelva a presentarse en un hermano. Pero, tras valorarlo, ahora estoy embarazada.

-¡Felicidades!

-Alex ya tiene un mínimo de autonomía. Creemos que la llegada del hermano será positivo, tanto para nosotros como para él.

-¿Cómo se dieron cuenta de que su hijo tenía un trastorno?

-Nos lo diagnosticaron a los dos años. Ahora ya nos hemos acostumbrado a pedirle que nos mire, pero cuando era un bebé nos chocó que nunca nos mirara directamente a los ojos. Hasta los tres años, tampoco aceptó la cuchara y solo se alimentó de biberones de papilla. Tardó en hablar y hoy por hoy solo lo hace cuando es estrictamente necesario; si puede evitarlo, mejor; y si en vez de tres palabras, se hace entender con dos, también.

-¿Se podría decir que es un autista de libro?

-Sí. También pasó mucho tiempo girando objetos sobre sí mismos. Por otro lado, aunque no apila, se obsesiona con sus papelitos, impresiones que sacamos de Internet: colores, animales de la selva, números, letras, formas… ¡Siempre lleva alguno en la mano! Su comportamiento es repetitivo y no le gusta que le corten las uñas…

-¿Qué es lo que más le gusta?

El iPhone o cualquier tipo de tableta electrónica. Le encanta ver vídeos de YouTube, de donde aprende nuevos conceptos. Y, por supuesto, ¡saltar en la cama elástica!

-¿Cómo asimilaron el diagnóstico?

-Poco a poco. Como poco a poco lo íbamos descubriendo. Supongo que también nos ayudó a superarlo el hecho de que mostrase una inteligencia superior en algunas áreas. A los 30 meses aprendió a leer solo. Por  el método de la deducción.

-¿Está escolarizado?

-Claro. Acude a un colegio ordinario que dispone de USEE (Unidad de Soporte Escolar Especializada). Nos sentimos muy apoyados, tanto por parte de la dirección, como por el profesorado, y por el resto de personal. ¡Me temo que lo tienen muy mimado!

-¿Tiene amigos?

-En realidad no se relaciona, pero hay niños, y especialmente niñas, que sienten un afecto especial hacia él y le ayudan a integrarse, siempre respetando su propio mundo.

-Mi pequeño universo: Así se llama la iniciativa que la llevó a crear Didactic Apps.

-Todo empezó cuando diseñé y creé el material didáctico, en forma de fichas tipo bits, pictogramas y juegos, que a mí me sirvieron con Alex, para ayudar a otras familias. Unos amigos, que buscaban un proyecto en el que invertir, se fijaron en él y así nació esta iniciativa.

-La primera app lleva el nombre de su hijo.

-Alex es el protagonista y el hilo conductor de un juego, cuyo objetivo consiste en que el niño aplique en él los conocimientos que adquieren en la vida real y viceversa. Queremos que gane autonomía, ya sea en casa, como en el colegio, o en cualquier otro ámbito.

-¿En qué consiste el juego?

-El niño aprende a vestir y a desvestir a Alex de forma guiada. No solo le pone el calcetín, si no que aprende el orden en que este (y él) debe vestirse. La mayoría de los niños aprenden por imitación. Por eso Alex, es un juego para niños con autismo, pero también con otro tipo de trastorno. Pero, además, puede ser realmente práctico para los que estén en la etapa preescolar.

-¿De qué manera ofrece ayuda a los padres?

-Hemos añadido consejos para ellos. Con esta aplicación, queremos apoyar a otras familias. Porque al final, en estos casos vamos todos muy perdidos. En mi caso, a las dos semanas de conocer el diagnóstico, conocí una madre que me ayudó, y orientó. Le debo muchísimo. Se trata de seguir esta cadena de favores.

-¿Cómo lleva Alex el juego?

-Al principio no se atrevía a utilizarlo con su propia mano y lo hacía a través de la nuestra, algo muy común en el autismo. Pero después, aprendió a hacerlo solo y ahora ya conoce las locuciones. Al memorizarlas, nos permite trabajar con él para vestirlo y desvestirlo, cuando la ocasión lo requiere. Pero no es un trabajo que se logre en una semana. Requiere dedicación y hay que tener paciencia. Tampoco hace milagros…

-¿Cómo cree que será la vida de su hijo?

-Es un misterio. Porque la capacidad está ahí, pero hay que enseñarle a utilizarla. ¿De qué le sirve leer si no comprende lo que lee?  Me encantaría pensar que un día podrá valerse por sí mismo. Pero si soy sincera conmigo misma, tengo que aceptar la posibilidad, bastante elevada, de que no sea así. Ahora es un niño, y es adorable, pero un día será un hombre. Como a todos los padres con niños discapacitados, solo me preocupa el día que nosotros no estemos.

-¿Qué ha aprendido con Alex?

-Antes hacía danza y salía a cenar. Ahora no recuerdo cuando fue la última vez que comí con las dos manos. Pero sobre todo he aprendido a ayudar, a compartir, a no juzgar y a valorar a tanta gente que se porta magníficamente con nosotros. Si Alex es feliz, no es gratuito; es así porque todos los que lo rodean siempre lo tratan con muchísimo cariño.
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