QueridoQuique

Autismo y Familia!!! Autismo y Vida!!! Autismo y Esperanza!!!

Este blog está dedicado a todos los niños y niñas, que como mi hijo Quique, hacen que el sol brille cada día con más luz. Besos de papá, mamá y Andrea. Te queremos Quique.

Cuando el autismo llama a tu puerta, sientes que te lo ha robado todo. Después descubres que no es así. Cada pequeño logro de tu hijo te hará sentir tan feliz, cada sonrisa suya, cada beso, cada abrazo, te llenarán tanto... que ya no concebirás tu vida de otra manera y en algún momento sabrás que TODO MERECE LA PENA!!!


miércoles, 15 de enero de 2014

A salto de mata.

Hola a tod@s los que tenéis la santa paciencia de seguir regalándonos vuestra compañía.
Recuerdo que cuando Quique era pequeñito, teníamos una psicoterapeuta de familia, Mari Ángeles Valero, que cuando Quique hacía fechorías, decía que eso demostraba lo inteligente que era Quique. Si nos ponemos a medir el nivel de inteligencia, en base a las trastadas, Quique debe de ser Einstein.
Esta mañana he llegado con el vestido del revés. Sí. Tal cual. Lo de delante, detrás y viceversa y eso me ha hecho recordar algunas anécdotas.
Ya publiqué la anécdota de la tarde que fuí al colegio a recoger a Quique, con el picto del zumo pegado al trasero. En fín, lo había preparado para la agenda visual de la merienda. ¡Jugarretas de los belcros!
Otro día recuerdo que llevé a Quique al colegio, corriendo, como siempre y al bajarlo del coche me dí cuenta de que iba descalzo. Claro! Cómo Quique no decía nada.... pues como si me lo llevaba en bañador. Pobrecico mío.
Todas estas anécdotas se cuentan bien, a toro pasado. Pero, en ese momento... que tienes que volver a casa, que pierdes el autobús, que no llegas al trabajo... Uff!
Otra de zapatos:  Me lleva mi marido un día al trabajo y me deja en La Explanada. Yo, conforme andaba, me sentía cada vez como más rara. Al final, casi llegando a la oficina, reparé en que iba coja. Llevaba un zapato de cada. Encima, uno era totalmente plano y el otro con cuña. Uno negro y el otro marrón. Así fué como me sentí yo: con un buen "marrón". Me quedé en mi mesa sin moverme hasta las diez y salí a comprarme unos zapatos.
En esta vida hay tres grupos: los que viven, los que malviven y los que sobreviven.
Yo me considero del tercer grupo.
Buenas noches a todos y un abrazo.