QueridoQuique

Autismo y Familia!!! Autismo y Vida!!! Autismo y Esperanza!!!

Este blog está dedicado a todos los niños y niñas, que como mi hijo Quique, hacen que el sol brille cada día con más luz. Besos de papá, mamá y Andrea. Te queremos Quique.

Cuando el autismo llama a tu puerta, sientes que te lo ha robado todo. Después descubres que no es así. Cada pequeño logro de tu hijo te hará sentir tan feliz, cada sonrisa suya, cada beso, cada abrazo, te llenarán tanto... que ya no concebirás tu vida de otra manera y en algún momento sabrás que TODO MERECE LA PENA!!!


viernes, 19 de abril de 2013

Terapia para niños autistas mediante un pequeño robot humanoide.


fuente: noticiasdelaciencia.com

Terapia para niños autistas mediante un pequeño robot humanoide.

"¡Aiden, mira!", exclama NAO, un robot humanoide de unos 60 centímetros (dos pies) de alto, mientras señala a una pantalla situada en una pared alejada. En la pantalla, ha aparecido un célebre personaje de dibujos animados, el perro Scooby Doo. Aiden, un niño de tres años y medio que padece trastornos del espectro autista, mira en la dirección a la que el robot le señala.

NAO es la parte más llamativa y visible de un elaborado sistema de cámaras, sensores y ordenadores diseñado específicamente para ayudar a niños como Aiden a coordinar su atención con la de otras personas hacia objetos en su entorno.

Esta habilidad social básica se llama atención compartida. Por lo general, los niños pequeños la aprenden de manera espontánea y natural a medida que crecen. Los niños con autismo, sin embargo, tienen dificultad para dominarla, y esa incapacidad puede dar lugar a diversos problemas de aprendizaje conforme pasan los años.

Un equipo interdisciplinario de ingenieros mecánicos y expertos en autismo de la Universidad Vanderbilt, en Nashville, Tennessee, Estados Unidos, ha desarrollado el sistema y lo ha usado para demostrar que los sistemas robóticos pueden ser herramientas eficaces para mejorar las habilidades sociales básicas de aprendizaje de los niños con trastornos del espectro autista.
Los investigadores constataron que los niños con tales trastornos con quienes probaron el sistema prestaron más atención al robot que a un terapeuta humano, y siguieron las instrucciones del robot casi tan bien como siguieron las del terapeuta humano, en ejercicios estándar utilizados para desarrollar las habilidades de atención compartida.

Los resultados de la investigación indican que los robots podrían desempeñar un papel crucial en ayudar a lidiar con el creciente problema de salud pública generado a raíz del rápido aumento en la cantidad de niños diagnosticados con trastornos del espectro autista. Hoy, en países como Estados Unidos, a uno de cada 88 pequeños (uno de cada 54 niños varones) se le diagnostican trastornos del espectro autista. Esto representa un incremento del 78 por ciento en sólo cuatro años.
El impulso inicial para el proyecto vino de Nilanjan Sarkar, profesor de ingeniería mecánica e ingeniería computacional en la Universidad Vanderbilt.

Hace seis años, con ocasión de una visita a su primo en la India, Sarkar se enteró de que al hijo de este primo suyo le habían diagnosticado trastornos del espectro autista. "Después de informarme más sobre el autismo, se me ocurrió que mi investigación podría ser valiosa para el tratamiento de los trastornos del espectro autista” recuerda Sarkar.

En aquella época, varios experimentos acababan de sugerir que los niños pequeños en general, y sobre todo los que además padecen trastornos del espectro autista, encontraban muy atrayentes a los robots. Eso le daba una ventaja al equipo de Sarkar, pero él y sus colegas tenían que saber aprovecharla. "No basta solo con colocar un robot frente a un niño para que esto funcione", enfatiza Zachary Warren, director del Instituto para la Investigación y Tratamiento de Trastornos del Espectro Autista (TRIAD, por sus siglas en inglés) en el Centro Kennedy, dependiente de la Universidad Vanderbilt. "Es necesario desarrollar una sofisticada estructura adaptativa alrededor del robot para que funcione".

A fin de desarrollar esta estructura, Sarkar y Warren reclutaron a especialistas de muy variadas materias, como por ejemplo Esubalew Bekele (ingeniería electrónica y computacional) y Uttama Lahiri (ingeniería mecánica). También se contó con Amy Swanson (jefa de proyecto en el TRIAD), y Julie Crittendon, psicóloga y pediatra en el Centro Médico de la Universidad Vanderbilt.