QueridoQuique

Autismo y Familia!!! Autismo y Vida!!! Autismo y Esperanza!!!

Este blog está dedicado a todos los niños y niñas, que como mi hijo Quique, hacen que el sol brille cada día con más luz. Besos de papá, mamá y Andrea. Te queremos Quique.

Cuando el autismo llama a tu puerta, sientes que te lo ha robado todo. Después descubres que no es así. Cada pequeño logro de tu hijo te hará sentir tan feliz, cada sonrisa suya, cada beso, cada abrazo, te llenarán tanto... que ya no concebirás tu vida de otra manera y en algún momento sabrás que TODO MERECE LA PENA!!!


miércoles, 11 de enero de 2012

Hoy tocaba llorar.

          Esta mañana he atendido a un señor que es de estas personas afables, entrañables... venía desde Madrid a vivir a Alicante, él y una hija.
          Cuando me ha sacado toda la documentación, me ha dado la hoja con la autorización de la hija, que evidentemente es mayor de edad y me ha dicho que "perdonara por el papel", porque su hija es discapacitada psíquica y no sabe firmar mejor. Su mirada y su tono de voz, denotaban orgullo y amor hacia su hija y aunque no hacía falta, en este caso, que me hubiera traído la firma de la hija, pero yo se la he cogido y le he dicho que estaba todo muy bien y que la firma estaba muy bien, pero ya unas pequeñas lagrimitas empezaban a asomarse por mis ojos.

          Después me ha dicho que tiene otra hija que es médico y entonces yo le he hablado de Quique y le he dicho que qué casualidad que mi hija también quiere ser médico. Pero cuanto más hablábamos, más dichosas lagrimitas me acechaban, así que he optado por ir más deprisa, porque empezaba a no ver bien los documentos.

          Él me ha contado que al morir su señora, se habían quedado los dos solos viviendo juntos y que se hacían mucha compañía y que gracias a su hija eran felices.

          Ya cuando se iba a marchar a empezado a desearme buena suerte y que fuera muy fuerte y yo ya me he desbordado en un mar de lágrimas y nos hemos despedido. He tenido que pedir un refuerzo para que me sustituyera durante diez minutos y ya fuera de la sala me he repuesto. Si algo he aprendido en esta vida es que emocionarse y llorar no es malo, así te desahogas, pero reprimir las emociones, eso sí que es malo.

          Al volver a la sala, el señor seguía parado en la puerta y al verme salir otra vez al público, ya se ha ido más tranquilo y más contento.

          Probablemente él nunca sabrá de mi blog y nunca vea esta entrada, pero esta canción es para él.