QueridoQuique

Autismo y Familia!!! Autismo y Vida!!! Autismo y Esperanza!!!

Este blog está dedicado a todos los niños y niñas, que como mi hijo Quique, hacen que el sol brille cada día con más luz. Besos de papá, mamá y Andrea. Te queremos Quique.

Cuando el autismo llama a tu puerta, sientes que te lo ha robado todo. Después descubres que no es así. Cada pequeño logro de tu hijo te hará sentir tan feliz, cada sonrisa suya, cada beso, cada abrazo, te llenarán tanto... que ya no concebirás tu vida de otra manera y en algún momento sabrás que TODO MERECE LA PENA!!!


martes, 14 de abril de 2009

La historia de Quique



Quique nació en junio de 2002, este año cumplirá siete años de mi vida y de mi corazón. Como todos los niños con autismo, Quique nació como un niño normal. Muy grande, muy guapo, tomó alimentación mixta, leche materna y biberón, como su hermana, es que los dos han sido muy glotones. En la guardería fue donde destaparon la liebre. Nos dijeron que algo no iba bien. A veces parecía que no oía, pero estaban seguros de que el niño no era sordo, porque por detrás de él, le ponían móviles o sonidos de pronto, a los que él respondía girando la cabeza. También parecía que el resto de niños eran como más mobiliario de la guardería para él, no interactuaba, y estaba como metido en su mundo. Siempre jugando con sus cositas, empezó pronto a hacer aleteos con las manos. Su diversión favorita siempre ha sido balancearse (columpios, mecedoras, balancines...) Y sobre todo, y aún hoy, su pasión es el aire libre. Cuando ve que me visto, se le ilumina la cara, corre a su armario y se saca ropa, pantalones, camisas... Es muy coqueto, le gusta verse limpio, guapo y perfumado. Llegó el festival de fin de curso y cuando me acuerdo aún me rió y también lloro, es una mezcla de emociones. Cuento: Todos los peques en el escenario, imaginaros las actuaciones que pueden hacer unos bebes, pero estaba gracioso, cada uno se movía a su manera, pero si hubierais visto a Quique, nada más empezar la música comenzó a correr a toda velocidad desde un lado hacia el otro del escenario, y al final, cuando parecía que iba a caer, frenaba de golpe. Algunos soltábamos algún gritillo, pensando que el niño no frenaba a tiempo y caía en los brazos de algún abuelito. Bueno, la verdad es que todas las profesoras estaban super pendientes, imaginarios, pero sobre todo, dos de ellas se quedaron fijas, cada una en una punta del escenario, hasta que pasara todo. A esa guardería había ido un niño autista y la madre al ver a Quique le dijo a la directora, ese niño es igual que mi hijo. (Hoy, los dos asisten al mismo cole, Lola, desde aquí te mando un beso). Llevamos a Quique al pediatra, pero nos dijo que habían sido muy exagerados, que el niño era mucho más grande de lo normal y que parecía más mayor, pero que no pasaría nada. De todas formas, nos envió a una psicóloga del centro de salud y su valoración fue la misma. No obstante, le hicieron los potenciales evocados en el Hospital, para asegurarse de que oía bien, y efectivamente, el niño oía perfectamente. (Tengo que decir que el informe que nos dieron en la guardería fue demasiado exagerado, y quizá por ello, tanto el pediatra, como la psicóloga, como nosotros, no lo consideramos para tanto). Sin embargo, en septiembre, Quique había cogido la velocidad de un rayo, no paraba, era una moto incansable todo el día, hasta que por la noche caía rendido. Y así, hasta hoy. Estuvimos yendo a APSA (Asociación pro Deficientes Psíquicos de Alicante), durante dos años, donde recibió clases de atención temprana y nosotros sesiones de ayuda y orientación familiar. Hoy en día asiste a un colegio público ordinario, en el que hay dos aulas específicas para autistas. De forma, que conforme van avanzado, van integrándose en las clases de su grupo. Quique, por ejemplo, con su clase hace Educación Física, además, como es tan perfeccionista, es el mejor de la clase, porque se fija en la señorita para hacerlo todo perfecto. Después, en el desayuno, en el recreo, en el comedor... todo eso, lo hacen siempre todos juntos. La verdad es que estoy muy contenta con el tema de la integración en el colegio de mis hijos. Después, dos tardes a la semana, asiste a un gabinete de logopedia, allí es donde su profesora ha comprado el método Adryna y ha empezado a trabajarlo con él. Pero aún es muy pronto, haría falta mucho más tiempo para empezar a hacer una valoración. De todas formas, la profesora está muy contenta y dice que a Quique le gusta, no es reacio a las fichas, al contrario, le pide que le ponga más y se esfuerza mucho por vocalizar. Como niño Quique es muy cariñoso y muy zalamero, así que a todas las señoritas se las lleva de calle: sobretodo ahora que se ha enseñado a decir "hermosa". Mi hijo, mantiene un contacto visual totalmente normal (le llamó mucho la atención al neurólogo) y cuando te mira con esos ojitos avellana, en ellos solo ves bondad. No tiene malicia, ni la conoce. Quizá por eso también es un niño tan sentido. Le gusta mucho sentirse querido y creerme: SE LO MERECE.